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Por qué los niños hacen burlas, y cómo enseñar a reír *con*, no *de*

8 de agosto de 2026 · 2 min de lectura

Los niños descubren pronto que hacer reír se siente bien. Aquí tienes cómo ayudarlos a distinguir el humor que incluye del humor que lastima.

Los niños descubren temprano un poder embriagador: hacer reír a los demás se siente increíble. El problema es que la risa fácil muchas veces llega a costa de alguien: una burla, un apodo, imitar al que se equivocó. Y el niño que lo hace no siempre es cruel; muchas veces solo persigue esa sensación de “todos se ríen conmigo” sin darse cuenta del precio que paga el otro.

Reír juntos une; reírse de alguien separa

Hay dos tipos de risa que se parecen por fuera pero son opuestos por dentro. Reír con alguien lo incluye: los dos disfrutan, nadie sale lastimado. Reírse de alguien deja a una persona afuera, convertida en el blanco. Un niño necesita aprender a sentir la diferencia, porque desde su lugar ambas producen risas… solo que una construye amistad y la otra la rompe.

La clave está en una pregunta simple: “¿Se está riendo el otro también, de verdad, o solo yo me río de él?”

Cómo enseñar el humor amable

La llave para esta noche

Como una hiena que aprende, a las malas, la diferencia entre reír con los demás y reírse de ellos, tu hijo puede descubrir que el mejor humor es el que une, no el que hiere. Esta noche, ríanse juntos de algo tonto y bueno, y hazle notar qué rico se siente esa risa compartida. Enseñarle a hacer reír sin lastimar es enseñarle a ser el tipo de amigo con el que todos quieren estar.

Una nota: Little Keys es el proyecto creativo de un padre — no un servicio médico, psicológico ni profesional. Estas publicaciones comparten ideas y reflexiones personales, escritas con ayuda de IA, y no son consejo profesional. Si tienes inquietudes sobre la salud, el desarrollo o el bienestar de tu hijo, consulta a un profesional cualificado.

🔑 Escucha esta noche

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