Los niños descubren pronto que hacer reír se siente bien. Aquí tienes cómo ayudarlos a distinguir el humor que incluye del humor que lastima.
Los niños descubren temprano un poder embriagador: hacer reír a los demás se siente increíble. El problema es que la risa fácil muchas veces llega a costa de alguien: una burla, un apodo, imitar al que se equivocó. Y el niño que lo hace no siempre es cruel; muchas veces solo persigue esa sensación de “todos se ríen conmigo” sin darse cuenta del precio que paga el otro.
Reír juntos une; reírse de alguien separa
Hay dos tipos de risa que se parecen por fuera pero son opuestos por dentro. Reír con alguien lo incluye: los dos disfrutan, nadie sale lastimado. Reírse de alguien deja a una persona afuera, convertida en el blanco. Un niño necesita aprender a sentir la diferencia, porque desde su lugar ambas producen risas… solo que una construye amistad y la otra la rompe.
La clave está en una pregunta simple: “¿Se está riendo el otro también, de verdad, o solo yo me río de él?”
Cómo enseñar el humor amable
- Dale la pregunta guía. “¿Los dos se están riendo, o solo tú a costa de él?” Con la práctica, el niño aprende a notarlo solo.
- Nombra el impacto, no solo la regla. “Puede que a ti te dé risa, pero ¿cómo crees que se sintió él?” La empatía enseña más que el “no se hace”.
- Cuida el ejemplo en casa. El sarcasmo y las burlas “de cariño” entre adultos también enseñan. Modela el humor que incluye.
- Ofrece humor que suma. Chistes, juegos de palabras, reírse de uno mismo con ternura. Que descubra que se puede ser gracioso sin lastimar.
- Enséñale también a defenderse. Si a él lo molestan, ayúdalo a poner límites: “No me gusta ese chiste.” Las dos caras del tema importan.
La llave para esta noche
Como una hiena que aprende, a las malas, la diferencia entre reír con los demás y reírse de ellos, tu hijo puede descubrir que el mejor humor es el que une, no el que hiere. Esta noche, ríanse juntos de algo tonto y bueno, y hazle notar qué rico se siente esa risa compartida. Enseñarle a hacer reír sin lastimar es enseñarle a ser el tipo de amigo con el que todos quieren estar.