Cuidamos lo que comen nuestros hijos. Pero la mente también 'come', y aquello con lo que se alimenta, sobre todo de noche, moldea sus sueños y sus días.
Cuidamos con esmero lo que nuestros hijos comen: verduras, no tantos dulces, un buen desayuno. Pero hay otra alimentación en la que casi no pensamos: la de su mente. Porque la mente de un niño también “come” —imágenes, historias, palabras, sonidos— y lo que consume, sobre todo en las últimas horas del día, se queda dando vueltas mientras duerme.
La mente digiere lo último que recibe
Los minutos antes de dormir son especiales. Lo que un niño ve y oye justo entonces no se apaga con la luz: sigue procesándose durante el sueño, tiñendo sus sueños y su ánimo al despertar. Una pantalla acelerada, una noticia inquietante o un video estridente son como una comida pesada a medianoche: le caen mal a la mente y le cuesta descansar.
En cambio, una historia tranquila, unas palabras cariñosas o un rato de calma son un alimento suave, fácil de digerir, que deja a la mente en paz para la noche.
Cómo cuidar su dieta mental nocturna
- Apaga las pantallas antes. La última media hora sin pantallas le da a la mente tiempo de bajar revoluciones. Lo que consume tarde, pesa toda la noche.
- Elige historias que calmen. Un cuento tierno, una charla suave. La mente se lleva a la cama lo último que probó.
- Cierra el día con lo bueno. Pregúntale algo lindo del día antes de dormir. Le enseñas a alimentarse de gratitud en vez de preocupación.
- Cuida las palabras de la despedida. Un “te quiero” o un “hoy estuviste genial” es un buen último bocado. Que se duerma sintiéndose bien.
- Predica con el ejemplo. Nota en voz alta qué eliges tú consumir de noche. Los niños aprenden qué darle a su mente por lo que ven en casa.
La llave para esta noche
Como un cerdito que aprende que no todo lo que hay a la mano le conviene a su mente, tu hijo puede descubrir que él elige con qué se va a dormir. Esta noche, en vez de una pantalla acelerada, prueba un cuento tranquilo, unas palabras amables y un momento de calma. Lo que le des de comer a su mente antes de cerrar los ojos es lo que la acompañará hasta la mañana. Vale la pena elegirlo con cariño.