El Perdón Trae Paz
Perdonar no es decir que estuvo bien — es soltar un peso que venías cargando. Aquí tienes diez maneras de ayudar a un niño a soltar.
No puedes soltar algo que no te dejan sentir. «Tienes todo el derecho de estar molesto» va antes del perdón.
«¿Quieres cargar esto toda la noche, o lo dejas en el suelo?» Una imagen que el niño puede sentir hace real el soltar.
Puedes soltar el enojo sin fingir que no pasó nada. Perdonar es para ti, no un premio para el otro.
Nombrar el dolor con claridad — «eso no fue justo» — ayuda al niño a soltarlo en vez de enterrarlo donde se pudre.
Un «perdón» o un «te perdono» exprimido por orden no es real. Dale tiempo; el perdón de verdad no se apura.
«Tú también te has equivocado, y te han perdonado.» Recordarlo afloja la mano y hace espacio para la gracia.
«Te perdono, y aun así no quiero que me traten así.» Perdonar no es lo mismo que no tener límites.
Señala lo tenso que se siente guardar rencor. Soltar no es perder — es dejar algo que lo estaba lastimando.
El rencor más difícil suele ser el que un niño guarda contra sí mismo. «Te equivocaste, y sigues siendo bueno» importa.
El perdón que nace del niño, y no de ti, es el único que lo libera. Invítalo; no lo ordenes.
Esta noche, si tu hijo carga con un dolor, pregúntale con calma si le gustaría dejar esa piedra antes de dormir.
Lo que se practica de día cala más hondo cuando se refleja en un cuento. Esta noche, prueba El castor que abrió el río — un cuento para dormir sobre el mismo tema, inspirado en Mahatma Gandhi.
Perdón Para niños que guardan rencor — una forma de soltarlo y sentirse ligeros otra vez.
Inspirado en Mahatma Gandhi
Soltar Para niños que cargan viejas heridas — una forma de soltarlas y dejar crecer algo nuevo.
Inspirado en Desmond Tutu
Libertad Para niños que sienten que no tienen opciones — un recordatorio de que su actitud siempre es suya.
Inspirado en Viktor Frankl Usamos cookies para analítica y publicidad. Puedes aceptarlas o rechazarlas. Más información